De cómo las piedras hablan · 04

Rodear, dividir y conectar: petroglifos del Valle de Aburrá

Explorar cómo se organizan los grabados sobre la piedra y cómo podrían dialogar con la cerámica y otros contextos regionales.

Panel recreado de petroglifos de Itagüí
Recreación con IA del panel Itagüí 3, a partir de una fotografía de Luz Elena Martínez (1991), según el archivo del proyecto. Imagen ilustrativa; no se miden sus surcos.

De la figura a las relaciones

Rodear, dividir y conectar

Un petroglifo puede organizarse alrededor de centros, envolver otras formas o repartir una superficie en campos. Examinar estas relaciones permite avanzar desde una lista de motivos hacia una lectura de la composición y de su soporte.

Se revisaron los doce registros documentales conservados en el proyecto: cuatro de Itagüí, cuatro de Barbosa y cuatro de Girardota. Son once fotografías y una imagen de calco con vista amplia y detalle. Sus relaciones visibles sugieren tres operaciones especialmente útiles para comparar: envolver, subdividir y ordenar mediante ejes.

Los identificadores I1–I4, B1–B4 y G1–G4 corresponden a imágenes, no a doce rocas independientes. Las observaciones se hicieron sobre las fuentes documentales; las imágenes mostradas son recreaciones con IA, acreditadas a partir de aquellas fuentes. Una recreación puede modificar continuidad y textura, por lo que no sirve para medir los grabados.135, 136, 137

La tesis de Alzate y Osorio de 2009 ofrece un contraste regional: registra siete rocas grabadas en Itagüí —dos dinamitadas—, tres en San Andrés, Girardota, y una roca con figuras reportada en Buga, Barbosa. Estos datos históricos no son un censo actual ni identifican individualmente nuestras vistas.129

Tres niveles de lectura

El dibujo, su disposición y la superficie

1. Red de surcos

Se pregunta qué tramos están conectados, dónde terminan, si forman ciclos y si comparten una bifurcación. Una curva puede cambiar de tamaño o forma sin perder estas relaciones.138

2. Relaciones en el panel

Se añade qué contorno rodea a otro, qué unidades comparten un borde y cómo se agrupan. Dos círculos separados y dos círculos anidados tienen la misma red abstracta; su disposición sobre la superficie es diferente.

3. Soporte y relieve

Se distingue la red grabada de grietas, depresiones, convexidades y bordes de roca. La forma tridimensional del soporte condiciona la visibilidad; no puede recuperarse íntegramente de una fotografía.

Para un grafo finito de trazos, β₀ = C cuenta componentes conectados y β₁ = E − V + C cuenta ciclos independientes; V son vértices, E segmentos y C componentes. Un árbol que conecta V vértices en C componentes usa V − C segmentos; cada segmento adicional introduce un ciclo. Los puntos añadidos sólo para seguir una curva no cambian el resultado.139

No se asignan valores de β₀ o β₁ a paneles completos: varios contactos y cierres están erosionados, cubiertos o alterados por el registro. Los números siguientes corresponden exclusivamente a modelos didácticos, no a calcos de estas rocas.

Estos dos números no describen toda la estructura: una X conectada y un arco simple tienen un componente y ningún ciclo, pero sólo la X tiene un punto de cuatro ramas. También se necesitan extremos, grados de ramificación y relaciones de inclusión. Un trazo que llega al borde de una fotografía se registra como continuación no observada, no como extremo real del grabado.

Espiral abierta / círculo cerrado. Una espiral simple sin contactos tiene β₀=1, β₁=0; el círculo tiene β₀=1, β₁=1. Dar vueltas no equivale a cerrar un ciclo.
Separación / inclusión. Ambos modelos tienen β₀=2, β₁=2. Para distinguirlos hay que registrar cuál contorno contiene al otro, además del grafo.
Cruce / marco dividido. La X conectada tiene β₁=0. Si un marco cerrado recibe ambas diagonales en sus cuatro esquinas y éstas se unen en el centro, β₁=4. No es un conteo de G1.

Por qué importa comprobar una unión

Selecciona una variante del esquema. Un pequeño enlace cambia la estructura; completar un surco por intuición cambia el dato.

Dos círculos separados

Dos componentes y dos ciclos: β₀ = 2; β₁ = 2.

La cuerda une dos puntos del círculo izquierdo; no une ambos círculos. Este ejemplo no reconstruye ningún petroglifo.

Lectura comparada de las fuentes documentales

Centros, campos y ejes en los conjuntos del valle

01

La espiral no basta para describir la composición

En I2 destacan tres unidades curvilíneas dispuestas como un triángulo. La proximidad organiza un conjunto, pero no demuestra que sus surcos estén conectados. La tiza hace legible la forma general y, al mismo tiempo, dificulta decidir si algunos acercamientos son uniones reales. Conviene registrar por separado «tres unidades reconocibles» y «número de componentes del grafo», todavía indeterminado.

Esto cambia la pregunta: además de reconocer espirales, interesa examinar cómo se distribuyen sus centros. La disposición triangular podría ser una convención, una respuesta al espacio disponible o una acumulación de intervenciones. Una sola fotografía no permite escoger entre esas posibilidades.

02

Itagüí combina varios centros y relaciones de inclusión

I3 es especialmente prometedor. Coexisten unidades de distinta escala y, en el sector derecho, un contorno ovalado amplio parece envolver trazos menores y una subdivisión. En la parte inferior se distingue otro contorno envolvente con una unidad interior. El panel propone una relación entre interior y exterior, además de una repetición de curvas.

Hipótesis: algunas composiciones se construyeron mediante inclusión de unidades dentro de un campo mayor. Aquí «inclusión» es espacial, no una jerarquía social. Los contactos dudosos y la parte recortada del panel impiden tratar cada contorno aparente como un ciclo confirmado.

03

Girardota hace visible la operación de repartir un campo

En G1 aparecen diagonales que delimitan sectores con curvas y depresiones. G2 presenta dos campos aproximadamente cuadrangulares junto a un eje vertical, con trazos internos y puntos deprimidos. G3 y G4 muestran composiciones más amplias donde se combinan sectores angulares y curvilíneos. La observación más sólida es la organización por campos, no el nombre de una figura representada.

Un marco con divisiones permite compartir límites: un mismo tramo puede separar dos sectores contiguos. Dos curvas anidadas, en cambio, producen inclusión sin compartir necesariamente bordes. Esta diferencia entre envolver y subdividir ofrece un criterio comparativo más preciso que agrupar todo como «geometría».

Para modelar G1 habría que confirmar si las diagonales realmente se unen en el centro, si alcanzan los bordes del marco y si éstos están cerrados. El esquema de cuatro ciclos mostrado arriba es una posibilidad matemática condicionada, no un resultado obtenido de G1.

04

Una línea puede ordenar el panel sin conectar sus motivos

En I4, la fila de unidades redondeadas y el trazo ondulado alargado generan una organización lateral. Esa línea podría funcionar visualmente como eje o separación entre sectores aunque no toque cada unidad. En B4, el calco destaca un conjunto radial y formas bilaterales alrededor de un eje; su conexión exacta requiere cotejo con la roca.

Hay, por tanto, dos redes diferentes: la red física de surcos que se tocan y la red de asociaciones espaciales entre motivos. Confundirlas produciría conexiones inexistentes. Tampoco el parecido de una línea con una corriente demuestra que represente un río o un recorrido.

05

La supuesta figura solar debe descomponerse en relaciones observables

B3 permite proponer trazos radiales, pero su desgaste no confirma que todos converjan en un centro común. La depresión visible cerca del borde superior no debe convertirse automáticamente en ese centro. B4 presenta una organización radial más legible en el calco; aun allí, identificar un «sol» añade una interpretación que las conexiones por sí solas no prueban.

Un sistema de radios unidos a un punto tendría ramificación; radios unidos a un perímetro tendrían otra estructura; pequeños trazos separados alrededor de un círculo serían otra más. Distinguir estas variantes es un resultado arqueológico potencial, aunque ninguna entregue por sí misma el significado originario.

06

La documentación puede crear una diversidad aparente

G1 y G3 presentan coincidencias en el módulo de diagonales, curvas y fractura lateral; G4 podría incluir sectores de ese mismo conjunto. Son solapamientos probables, pendientes de identificación de campo. No se cuentan como tres ejemplos independientes de una misma convención. En B4, la repetición entre la vista amplia de la izquierda y el detalle de la derecha sí resulta reconocible dentro del archivo.

Además, B4 parte de un calco, no de una fotografía del relieve. La recreación con IA transforma su detalle en una superficie pétrea verosímil. Esa superficie ilustrada no aporta evidencia sobre rugosidad, convexidad o posición de los surcos en la roca original. El calco sigue siendo útil para comparar relaciones dibujadas, con las limitaciones de su mediación.

La piedra como parte de la composición

El soporte ofrece campos de trabajo y de observación

I1 permite reconocer el contorno visible de un bloque redondeado, pero no reconstruir sus caras ocultas. I4 muestra una superficie alargada parcialmente cubierta por vegetación. G4 permite observar cambios de pendiente y sectores separados visualmente por una fractura extensa. Son diferencias relevantes para la distribución y la percepción de los grabados; no bastan para identificar la litología, calcular el tamaño real o reconstruir toda la roca.

En B1 la fractura atraviesa el campo del motivo compuesto. En B2 el relieve irregular separa visualmente dos centros espiraliformes. En Girardota, las grietas y transiciones de superficie deben registrarse como una capa distinta de los surcos. Una grieta puede dividir el campo visible sin separar físicamente toda la roca. Su coincidencia con una división compositiva admite al menos tres explicaciones: fue aprovechada por quien grabó, cortó posteriormente el motivo o sólo coincide por azar. La fotografía no establece la secuencia.

Las depresiones requieren otra distinción. Una cúpula excavada en la superficie puede ser un cuenco abierto: no es por ello una perforación que atraviese la piedra. Si una línea rodea una depresión, el ciclo pertenece al dibujo de esa línea; no autoriza a atribuir un «agujero topológico» al volumen del bloque. Tampoco la sombra oscura de G4 demuestra una cavidad o un túnel.

El observador importa. Un conjunto sobre una cara curva puede verse completo desde una posición y fragmentado desde otra; una línea continua podría desaparecer detrás de un cambio de pendiente. La longitud medida en píxeles y la distancia sobre la roca no son equivalentes. Para estudiar accesibilidad, continuidad entre caras y posiciones de observación hace falta un modelo tridimensional con escala.

La continuidad tampoco entrega la historia del trabajo. Dos surcos que se cruzan pueden proceder de actos distintos aunque formen hoy una misma red física. Habría que examinar perfiles, profundidad, huellas de producción y superposiciones en el cruce para investigar secuencias. Un grafo complejo no implica necesariamente un diseño realizado de una sola vez, ni más horas de trabajo que uno simple.

Hipótesis de soporte: ciertas composiciones pudieron aprovechar límites naturales o sectores relativamente continuos de la superficie. Es una propuesta comprobable, pero no está demostrada. Debe compararse la posición de los grabados con las zonas disponibles sin grabar; observar sólo donde hay motivos haría circular el argumento.

Una hipótesis de investigación

De la piedra a la cerámica, del valle a la región

Comparar las relaciones entre motivos presentes en petroglifos, vasijas, volantes de huso y otros soportes, tanto en el Valle de Aburrá como en Támesis, otros lugares de Antioquia y el Cauca medio, podría orientar las interpretaciones sobre su significado social y su relación con periodizaciones regionales ya establecidas.

La propuesta consiste en comparar combinaciones y reglas de disposición: qué rodea a qué, cómo se reparten los campos, qué elementos comparten bordes y qué asociaciones se repiten. Una espiral aislada es una semejanza amplia; la recurrencia de varias relaciones dentro de una misma composición ofrece una hipótesis más específica.

Este camino cuenta con antecedentes. López Alzate y Velásquez Castro comparan los petroglifos de Támesis con motivos presentes en cerámica y otros objetos. Su estudio permite ampliar las preguntas regionales; sus interpretaciones simbólicas no se trasladan automáticamente a los grabados del Valle de Aburrá.140 Piazzini, por su parte, estudia imágenes en piezas cerámicas y metálicas del Cauca medio y su relación con procesos de cambio social.141

01 · Significado social

Convenciones que circulan

Si se verifican asociaciones poco comunes en soportes y contextos independientes, podrían señalar aprendizajes compartidos, circulación de repertorios o formas de reconocimiento. Su función social tendría que examinarse mediante los usos de los objetos, las prácticas asociadas y sus lugares de hallazgo.

02 · Periodización

Comparar con contextos fechados

Las asociaciones de motivos en cerámicas de procedencia segura y contextos fechados permitirían contrastar los grabados con secuencias regionales establecidas. Podrían sugerir una ubicación temporal relativa, persistencias o transformaciones; el parecido formal no fecha directamente una roca ni permite asignarla por sí solo a un período.

03 · Soportes diferentes

Una misma relación, otra experiencia

Una vasija curva, un volante perforado que puede girar y una roca fija ofrecen distintas maneras de disponer y percibir motivos. Habría que comparar sus superficies y orientaciones antes de tratar como equivalente una figura en reposo, una composición rotativa y un panel visto desde varios puntos.

Para evaluar la hipótesis deben conservarse procedencia, contexto, técnica, cronología e incertidumbre de cada caso. También hay que buscar diferencias: una asociación que aparece durante varios períodos tendría escasa capacidad de fechar, mientras que un patrón restringido a contextos bien documentados sería más informativo. Se trata de construir correlaciones contrastables, sin anticipar una identidad cultural única.

Del resultado a la comprobación

Cuatro hipótesis con pruebas que podrían contradecirlas

  1. Hay convenciones de composición, además de motivos recurrentes

    La inclusión, la partición y la ordenación axial sugieren maneras de combinar unidades. Para sostener una convención habría que confirmar su repetición en rocas independientes y paneles completos. Se debilitaría si las recurrencias procedieran de duplicados, cierres modernos del registro o sectores muy seleccionados.

  2. Algunos rasgos de la roca guiaron la distribución de los grabados

    La prueba consiste en registrar grietas, pendientes, bordes y zonas utilizables, incluyendo superficies sin motivos. Luego se compararía si los surcos terminan o cambian de organización junto a esos rasgos con mayor frecuencia que en ubicaciones alternativas del mismo soporte. Una falta de asociación debilitaría esta hipótesis; una asociación no bastaría para demostrar intención.

  3. Existen relaciones formales compartidas entre localidades

    Las curvas envolventes y los campos subdivididos permiten una comparación regional. Su valor aumentaría si coinciden estructuras poco comunes, asociaciones de varios motivos y técnicas verificadas, con documentación independiente. Coincidir sólo en círculos o espirales es una semejanza débil: no demuestra contemporaneidad, identidad étnica, circulación de autores ni un significado compartido.

  4. La visibilidad desde distintos puntos formó parte de la experiencia del panel

    Un modelo 3D permitiría probar qué agrupaciones aparecen juntas desde posiciones accesibles y cuáles exigen desplazamiento. La hipótesis se debilitaría si las supuestas agrupaciones dependieran únicamente del recorte de la cámara. No cabe atribuir alineaciones astronómicas: faltan orientación, horizonte local, cronología y una prueba específica.

Cómo comprobar las hipótesis

Asociar cada imagen a roca, cara y motivo es el primer paso. Después conviene elegir contactos decisivos —el encuentro central de G1, los bordes de G2 y los contornos de I3— para examinarlos mediante fotografías de iluminación variable, sin tiza ni colorantes. La técnica RTI combina tomas con distintas direcciones de luz y permite realzar detalles superficiales; una guía institucional describe su aplicación al patrimonio.142 El relieve global exigiría fotogrametría con escala, cobertura suficiente y comprobación de sus errores.

Con ese registro se podrían producir trazados auditables, diferenciando surco seguro, contacto dudoso, fractura y zona no observada. Cada unión incierta tendría variantes explícitas; se recalcularían componentes y ciclos para ver qué conclusiones sobreviven a todas las variantes. No se cerraría automáticamente una línea por proximidad ni por simetría.

La IA podría ayudar a localizar sectores o proponer coincidencias entre fotografías para que una persona las verifique. Su utilidad científica aquí sería facilitar el registro y la comparación, no completar surcos ni descifrar significados.

Una lectura que aporta sin inventar una traducción

La propuesta que mejor resiste esta revisión es estudiar los petroglifos como relaciones construidas sobre superficies concretas. En los registros aparecen centros, envolventes, divisiones, ejes y cambios de campo; cada uno organiza cómo se percibe el conjunto. Esto ofrece más información que una lista de «espirales, círculos y figuras geométricas».

Es razonable investigar si esa organización favoreció reconocimiento, transmisión de convenciones o memoria del lugar. Esas funciones siguen siendo hipótesis: ni la complejidad del grafo ni la permanencia de la roca demuestran prestigio individual, autoridad política, uso ritual o una fecha. Lo nuevo y defendible es el programa de comparación de relaciones, con soporte y documentación incluidos.

Citación Vancouver

Referencias consultadas

Numeración Vancouver por primera aparición. Bibliografía general del proyecto.

  1. Alzate Franco N, Osorio Guzmán CJ. Aproximación a una contextualización histórica y cultural de los petroglifos del Valle de Aburrá [trabajo de grado en Internet]. Medellín: Universidad de Antioquia; 2009 [citado 2026 oct 1]. 83 p. Disponible en: https://bibliotecadigital.udea.edu.co/handle/10495/16790 Consultar fuente Enlace complementario
  2. Martínez LE. Petroglifos de Itagüí, Barbosa y Girardota [fotografías]. Archivo visual del proyecto original y CORANTIOQUIA; 1991, 1999 y 2006.
  3. Obregón M. Petroglifo de la vereda Buga, Barbosa [fotografía]. Archivo visual del proyecto original; 2003.
  4. Integral. Petroglifo de la vereda Buga, Barbosa [calco]. Archivo visual del proyecto original; 1997.
  5. Hensel S. Topology I: script [Internet]. München: Ludwig-Maximilians-Universität München; 2020 feb 12 [citado 2026 oct 1]. p. 17. Disponible en: https://www.mathematik.uni-muenchen.de/~hensel/teaching/19top/19-top-script.pdf Consultar fuente
  6. Hatcher A. Algebraic topology [Internet]. Cambridge: Cambridge University Press; 2002 [citado 2026 oct 1]. Sección 1.A, Graphs and free groups; p. 83-87. Disponible en: https://pi.math.cornell.edu/~hatcher/AT/ATch1.pdf Consultar fuente
  7. López Alzate ER, Velásquez Castro AM. Aproximación al estudio iconográfico de las manifestaciones rupestres en el municipio de Támesis, Antioquia. Partes 1 y 2 [Internet]. Rupestreweb; 2014 [citado 2026 oct 1]. Disponible en: https://www.rupestreweb.info/iconografiatamesis.html Consultar fuente Enlace complementario
  8. Piazzini Suárez CE. Cambio social en la cuenca media del río Cauca, Colombia (3000-400 a. P.): una aproximación desde las iconografías arqueológicas. Bol Antropol. 2015;30(50):55-93. doi:10.17533/udea.boan.v30n50a03. Consultar fuente
  9. Historic England. Multi-light imaging: highlight-reflectance transformation imaging (H-RTI) for cultural heritage [Internet]. 2nd ed. Historic England; 2018 dic 21 [citado 2026 oct 1]. 72 p. (Guidance; HEAG069). Disponible en: https://historicengland.org.uk/images-books/publications/multi-light-imaging-heritage-applications/ Consultar fuente

Informe de referencia pendiente de consulta íntegra

Martínez LE, Hernández HJ, et al. Identificación y caracterización del patrimonio rupestre asociado a las áreas naturales de la jurisdicción de CORANTIOQUIA. Medellín: Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia; 2006. Informe final. No se ha consultado íntegramente el informe de 2006; sus fichas permitirían precisar la identificación de los registros y sus contextos.

Análisis cualitativo basado en registros documentales, preparado con asistencia de IA. Las conexiones no verificables permanecen abiertas. Los esquemas son dibujos vectoriales didácticos originales de esta revisión; no son calcos arqueológicos. Las imágenes públicas de acompañamiento son recreaciones existentes del proyecto.